
Habiéndo quebrado robustas raíces de algunos milenarios árboles de la zona, Mujer Naranja logró después de veintiséis años asomar la cabeza a este mundo, que por cierto funciona demasiado rápido. Al principio fue un poco incómodo ver las cosas desde abajo, que te meen los perros, que nadie te convide un cigarrillo o lo que es peor: que los pocos transeúntes de la zona agraria (en la que fue cultivado el nacimiento) huyan despavoridos del horror inminente que provoca ver una cabeza saliendo de la tierra. ¿Por qué el susto, che?¿Acaso era Mujer naranja una especie de mutante proveniente de Saturno sin anillos? ¿Acaso era más fea que Blas Parera con rubiola? ¿Acaso era suficiente ser feo como para que este mundo no te riegue con un vaso de agua? Mujer naranja cristalizó su nacimiento en esta idea poco feliz de un sitio aparentemente sin amor.
El hecho de las sequías retardaba el nacimiento. Nadie le echaba un poco de agua al pasar. Esta mujer naciente sufría más desaires que un repollo. Mujer Naranja se deshidrataba por momentos perdiendo el conocimiento. Mientras ella se desvanecía unos teros malignos le defecaban la cabeza desde arriba y jugaban, los muy ruines, a ver quién le daba a MN desde más alto. Despertaba en la primera llovizna oliendo a estiércol de pájaro, pero nada frenaba su movimiento. Dicen que quebrar tierra seca es más difícil que un crucigrama ruso, pues bien, Mujer Naranja se burlaba de las dificultades jugándole una importante pulseada a la ley de gravedad y a la bienvenida que le brindaba este amable mundo.
Está naciendo en este preciso instante Mujer Naranja, no sé cuánto tiempo puede llegarle a tomar salir completamente. Algunos la encuentran y le tiran tierra encima. Algunas viejas pasan y le ceban mate mientras silban como canario una de Alberto Marino. Lo importante es no darle importancia al tiempo, aunque esto sea casi lo más importante. Vencer implica crecer y a veces secarse. Pero en el dolor siempre hay una vieja que nos ceba unos mates y nos da la gloria de la perseverancia. Y qué hay si ese persistir en lo cierto nos deja llegar a la muerte con calma, como si pudiéramos cavar nuestra propia tumba, como si pudiéramos peinarnos con una tormenta. Mujer naranja vivirá todas las vidas porque si uno nace con pasión, muere con tranquilidad.
Hoy ha nacido para ustedes sin mucha anécdota, sin mucho dato, la Mujer Naranja. Ha nacido un tanto torpe, obstinada, sutilmente graciosa y caótica.
Especiada con tres generaciones, esta mujer practicará el SER navegando raras y sutiles aventuras. Se ha alimentado de todas las épocas, por eso nada la avergüenza y en los tiempos en que todo quiere decir otra cosa, ella es lo que quiere decir.
























